La idea fue muy bien recibida, porque todos querían mucho a Lalo, que durante las semanas previas a las fiestas tuvo que aguantar bastantes miradas de lástima y sonrisas compasivas. Y el Día del Silencio, como así lo llamaron, todos fueron a ponerse sus tapones con gran fiesta y alegría. La mañana estuvo llena de chistes, bromas y risas, pero según fueron pasando las horas, todos comenzaron a ser conscientes de las dificultades que tenían al no poder oír. Pero todo lo que aprendieron sobre lo difícil que era vivir así, no fue nada comparado con el gran descubrimiento del día: Lalo era un fenómeno! Como resultaba que ya nadie se fijaba en su sordera, aquel día Lalo pudo jugar a todo como cualquier niño, y resultó que era buenísimo a casi todo. Y no sólo eso; Lalo tenía una mente clara y ágil y aquel día como nadie tenía la prisa habitual todos pudieron atender a Lalo, que era quien mejor se expresaba por gestos. Y todos quedaron sorprendidos de su inteligencia y creatividad, y su facilidad para inventar soluciones a casi cualquier problema. Y se dieron cuenta de que siempre había sido así, y que lo único que necesitaba Lalo era un poco más de tiempo para expresarse bien.
Así que el Día del Silencio fue el del gran descubrimiento de Lalo, y de que había que dar a todos la oportunidad de demostrar lo que valían. Y para que otros aprendieran la misma lección, desde aquel día, cada vez que alguien visitaba el pueblo le recibían con gran alegría, poniéndole un gran gorro con el que no se podía oír nada.
COMPA;EROS SI LO SELECIONAN LAS LETRAS SE VEN MAS CLARAS, NOSE QUE ISE QUE ASI SE SUVIO!
ResponderEliminarBUENAS NOCHES!
Que padre tu cuento Ricardo, me imagine mucho a ese niño, esta muy bien redactado. Felicidades.
ResponderEliminarRicardo:
ResponderEliminarEstá muy bonito tu cuento, tienes mucha imaginación, creo que no hay faltas de ortografía y FELICIDADE!
Hola Ricardo
ResponderEliminarEsta muy bueno tu cuento sobre el niño, muy interesante. Felicidades.
Saludos.